
Hace unos días hablando con un amigo sobre la situación mundial, llegamos al tema de Siria. Le dije que era una situación complicada de analizar, porque todos los días aparecían noticias nuevas que desarmaban los análisis anteriores y llenaban aun más de confusión el tratar de entender que está pasando en esa región. Mi amigo, usando su pragmática que lo caracteriza, me dijo: “¿sabés qué es Warhammer 40k? Es una historia de ficción, donde la humanidad ha conquistado la galaxia, pero está envuelta en una guerra eterna entre distintas facciones violentas y genocidas que se matan entre sí; no hay buenos ni malos, sólo genocidas brutales dándose sin asco los unos a los otros. Eso es Siria…”. Un poco volado como explicación, pero con sentido común, la actual Siria es el campo de batalla de rufianes, terroristas y genocidas, donde no hay buenos ni malos, y con intereses encontrados propios y ajenos debido a la injerencia de potencias extranjeras, el choque religioso y la presencia de actores tan peligrosos como Israel e Irán, que usan a la pobre Siria como campo de batalla, mientras el pueblo sirio sufre desde hace muchos años…
Aun así, para entender este entuerto, lo mejor es empezar desde el principio.
Nacimiento de la Siria moderna
Si bien Siria tiene presencia histórica desde la prehistoria, la actual Siria nace en 1946, cuando primero los franceses toman el territorio tras arrebatárselo al imperio Otomano en 1918, y posteriormente los británicos la toman por la fuerza a la Francia de Vichi, aliada de los nazis en 1941. En 1946 las Naciones Unidas declaran a Siria independiente y soberana. De ahí en adelante se suceden una serie de golpes de estado y asesinatos como el de Husni Zaim en 1949 llevando al país a un continuo desorden. En 1958, Siria se une a Egipto y fundan la “Republica Árabe Unida” ( RAU), que desaparece manera caótica en 1961.
En 1970, un general llamado Hafez Al Assad toma el poder con un golpe militar apoyado por el partido socialista Baaz, manteniéndose en el poder durante 30 años hasta su muerte el 10 de junio del año 2000, con un gobierno laico, de respeto a las minorías étnicas, pero con superioridad de los alauitas en la administración pública y el ejército que al tener un fuerte apoyo material de los soviéticos lleva a cabo una serie de violentas guerras con sus vecinos. Tras su muerte, fue sucedido por su hijo Bashar Al Assad, un odontólogo que fue traído de apuros de Europa. Hombre que no pensaba en la política, ya que se suponía que el poder quedaría en manos de su hermano Bassel Al Assad, que muere el 21 de enero de 1994. Tras la toma del poder, con ayuda del partido Baaz, organiza un referéndum nacional donde gana por el 94% de los votos ratificando su poder absoluto sobre toda Siria. En 2014 llama a elecciones “libres” y gana la presidencia de Siria, presentándose al mundo, no como un dictador, sino como un presidente electo democráticamente.
La Siria de Bashar Al Assad
Lo primero que hay que entender de esta Siria es que geopolíticamente está en una zona muy caliente. Por un lado, hace frontera con Irak, zona que hasta la caída de Sadam Husein en 2003 era una de las principales potencias militares regionales y tras su caída, una región caótica y convulsa que terminó dando origen al califato del ISIS. En el norte hace frontera con Turquía, nación perteneciente a la OTAN que nunca oculto su espíritu revanchista y expansionista, y al sur y al oeste, con Líbano, país que intento anexionar varias veces en nombre de la construcción de la gran Siria aprovechándose de la guerra civil de esa nación en la década de 1970 y de Israel, nación que mantuvo durante décadas una guerra fría que tuvo su epicentro en la guerra de los “Seis Días” donde terminó perdiendo la región del Golán en 1967 y finalmente los altos del Golán y su zona desmilitarizada en 1974.
La Siria de los Al Assad era un bastión socialista, alauita, laico entre diferentes etnias raciales y religiosas y diferentes fuerzas políticas con agendas divergentes al servicio de diferentes naciones. Turcos expansionistas, milicias cristianas, suníes, chiitas, sionistas, salafistas y la sombra de las superpotencias como Rusia, Israel y USA siempre presentes.
Hay que destacar que sus vecinos nunca vieron buenos ojos a Siria, que tras la caída de la Francia de Vichi, la Siria británica, era la base de operaciones del ejército británico, dándole una infraestructura, una doctrina y una disciplina en su ejército inexistente en toda la región, cosa que los sirios supieron mantener con orgullo, haciendo del ejército sirio una fuerza moderna, profesional y europea en una región de milicias tribales al mando de jefes de guerra. Además, las relaciones del partido árabe socialista del Baaz con la Unión Soviética, hicieron del país uno de los principales beneficiarios de las donaciones soviéticas en el mundo, dándole tecnologías avanzadas, armas poderosas e inversiones en infraestructura millonarias que hicieron de Siria un rival de temer, sobre todo para su vecinos sionistas…
La guerra civil siria
En el año de 2010, estaba en la Casa Blanca un presidente afrodescendiente llamado Barack Obama; este señor polifacético, que terminó ganando el premio Nobel a la Paz en 2009, junto a la delirante y psicótica de Hilary Clinton como secretaria de estado, pensaron que era una buena idea, organizar y financiar una serie de rebeliones armadas en diferentes naciones árabes llevadas a cabo nada más y nada menos que por milicias salafistas como Al Qaeda (la misma que estaba en guerra con USA por destruir las torres gemelas), conocidas como “primaveras árabes” que llevaron a una serie de brutales guerras civiles y desordenes masivos en diferentes países, que degeneraron en la muerte del líder Libio Muamar al Gadafi y la desaparición de Libia del mapa, los violentos incidente en Egipto en 2011 contra el presidente Hosni Mubarak, la poca recordada, pero bañada en sangre “Revolución de los jazmines” de Túnez en 2010 y, finalmente, Siria.
En el año de 2013, Siria es presionada por la comunidad internacional para que después de las violentas manifestaciones de grupos salafistas iniciadas el año 2011 y la descomposicion social sufrida por la violencia descontrolada, lograr que Al Assad renuncie y de paso a una transición democrática. El partido Baaz, para contener la situación, llama a conformar un gabinete conjunto con los grupos de oposición pero con Al Assad a la cabeza, que es violentamente rechazada. Ante la negativa de la oposición, empieza un levantamiento que degenera rápidamente en una guerra civil que devastó al país, generó millones de desplazados y cientos de miles de muertos, que se dio oficialmente por terminada el 6 de diciembre de 2022, con la victoria del ejército nacional sirio con sus aliados rusos al recuperar territorios al oeste del rio Éufrates, en mano del ISIS.
La guerra civil fue un desastre de proporciones bíblicas, donde los “luchadores de la libertad”, grupos salafistas financiados por Europa y USA, atacaban por el sur y norte, mientras milicias pro turcas atacaban por el norte en conjunto con el ejercito turco, separatistas Kurdos hacían lo mismo por el este y el norte y en su momento más intenso, el Califato de Irak, gobernado por el grupo terrorista ISIS, invade desde el este, transformando a Siria en un descomunal campo de batalla, donde el ejercito árabe sirio peleaba en todas direcciones tratando de evitar la destrucción total y la entropía. En esa época, el desbordado régimen de Bashar Al Assad se ganó la simpatía de muchos. Se lo veía como un Quijote, un líder de educación occidental, con aires de renovación democrática y una apertura económica liberal y que fue re elegido como presidente en las elecciones de junio de 2014 dándole una aire de líder “democrático” y que se había mostrado del lado de Occidente tras los ataques salafistas de Al Qaeda a las torres gemelas, aunque también se lo responsabilizaba de la muerte del primer ministro libanes Rafiq Hariri en una violenta explosión que lo obligó a retirar las tropas sirias que aún quedaban estacionadas en el Líbano, dejando en claro las dos caras del dictador.
La realidad es que esa buena imagen de “León de Siria“ no alcanzaba para cambiar la realidad de la derrota, para el año de 2014 caían los últimos bastiones en la provincia de Al-Raqa y la sensación del próximo colapso y la pronta caída de Damasco se respiraba en el ambiente. Los alauitas, principales sostenedores del régimen, se revelaron por las excesivas bajas de soldados de esta etnia en el ejército y la mediocridad de los generales del régimen en su forma de llevar la guerra. Finalmente, el fracaso de la “contraofensiva de Palmira” dejo al régimen en jaque.
Llegan los rusos (2015-2024)

El 4 de septiembre de 2015 el presidente de la federación rusa, Vladimir Putin, anuncia su decisión de apoyar al régimen sirio y el 30 de septiembre inicia la intervención militar directa en el territorio en conflicto. El presidente Barack Obama, gran responsable de este desastre y ante la presión de la opinión pública, decide intervenir en Siria con la excusa de atacar a Daesh y poder ayudar a sus milicias proxis, ordenando a sus fuerzas militares en conjunción con tropas británicas, lanzar la operación “Resolución Inherente” para destruir al Daesh, tanto en Iraq como en Siria, pero su responsable, el teniente general Stephen J. Towsend informó que era casi imposible detener a los salafistas del ISIS y que se llevarían décadas de acciones y bombardeos para poder vencerlos, derrotismo que llamo la atención del público en general, que para ese momento recibía informaciones sobre acusaciones de representantes del parlamento iraquí como Nahla Al-Hababi y Qasim Al Araji sobre la entrega americana de armas al grupo islámico, cosa que se complicó cuando tiempo después, un comandante militar del estado islámico capturado por los servicios de inteligencia pakistaníes, llamado Yousaf Al Salafi, confirmó que el Daesh recibía financiación americana para compras de armas y reclutamiento de jóvenes con la misión de conquistar Siria y acabar con el régimen de Al Assad. Denuncias que tienen asidero, si consideramos que grupos salafistas como Al Qaeda fueron creados por las monarquías saudíes con apoyo americano para combatir a las tropas rusas que actuaron en Afganistán en los años de 1979 a 1989.
En este ambiente de derrota y caos, las fuerzas militares de la Federación Rusa aparecen como héroes salvadores, usando ataques aéreos para apoyar a los agotados defensores del régimen sirio y la aparición de sus “fuerzas especiales” que desde su base de Tartus fustigaron a los rebeldes. Por aquel momento milicias proiraníes y soldados de la Guardia Revolucionaria iraní, al mando del general Qasem Soleimani (aunque en secreto) inician su actuación en territorio sirio, dándole miles de luchadores a las rodeadas fuerzas de defensa sirias.
Quiénes eran los malos y quiénes los buenos es algo difícil de precisar. Los luchadores de la libertad hacían atentados suicidas matando civiles inocentes, las milicias Kurdas mataban salafistas como sirios por igual, Siria acusaba que Israel atendía en sus hospitales de campaña a soldados del ISIS mientras aviones norteamericanos bombardeaban a soldados sirios en apoyo de grupos terroristas y por sobre todo se acusa al régimen de Damasco de gasear a su propio pueblo (cosa dudosa, aun recuerdo que los videos del ataque con gases en Jan Sheijun en 2017 salieron por las redes 24 horas antes de que ocurriera el ataque). Lo cierto es que los rusos refutaron las mentiras norteamericanas al vencer con rapidez a la fuerzas del Daesh, llevando a la reconquista de terreno perdido tras victoria en victoria. En 2017 Rusia anuncia la derrota total del Daesh en Siria y un año después, el 19 de diciembre de 2018 el presidente norteamericano Donald Trump anuncia la victoria total y la retirada de sus tropas de Siria (las mismas que afirmaban que no se podía derrotar al ISIS). Aun así continuaron con sus operaciones aéreas en apoyo de los kurdos como la batalla de Baghuz pero estaba claro que la guerra estaba terminada y el ganador era Bashar Al Assad gracias al apoyo de sus aliados.
La pregunta sobre la presencia rusa en la guerra es otro punto de análisis. Recordemos que la Rusia de Siria no es la misma Rusia de Ucrania. Las fuerzas armadas de la Federación Rusa combatían contra terroristas. Además, esa Rusia se la veía como un bastión de las tradiciones occidentales y sus valores fundamentales en contra de una USA decadente llevada al paroxismo progresista en manos de Obama, que mientras hablaba de inclusión y defensa de minorías sexuales, no paraban de bombardear países enteros. Era una Rusia que brillaba como faro de esperanza de un mundo más sano, con un líder como Putin que no paraba de ganar y hacer bien las cosas. La imagen positiva de Al Assad, la representación heroica de generales como Issam Zahreddin “el león de Deir Ezzor” y las historias de “Spetsnaz” rusos dando su vida de manera épica para detener hordas de barbudos que esclavizaban gente y dinamitaban monumentos históricos en nombre de Alá, daban la imagen del lado correcto de la pelea. Pero, ¿fue tan así?, ¿qué paso con rusos e iraníes en Siria, tras el fin de la guerra?
La bota de acero Chiita
La situación de Siria en 2024 es muy distinta a lo que fue durante la guerra civil. 20000 salafistas en camionetas salieron a pasear y 300000 soldados sirios, simplemente arrojaron sus rifles al suelo y los dejaron tomar el poder. ¿Cómo se llegó a esto?
Para entender lo sucedido, hay que remontarse a 2015, cuando los rusos llegan al campo de batalla en compañía de sus aliados iraníes. En esa época el régimen alauita estaba vencido y en estado de rebelión, los sirios no paraban de retroceder e iban de derrota en derrota. Las milicias chiitas y las bombas rusas dieron vuelta esta situación, pero estaba claro que el régimen sirio estaba quebrado. La dirección militar de la guerra pasaba por Teheran-Moscu y no por Damasco, situación que se fue agravando con el paso del tiempo ya que los “aliados” tomaron el control del manejo de la inteligencia, la seguridad y de la defensa de siria. El régimen quedo vacío de poder, sus aliados tomaron como propio el manejo de recursos e instalaciones. La Siria actual es una nación empobrecida que vive del narcotráfico (captagon), la venta de armas y del poco petróleo que aún controla, su economía está en ruinas y las ciudades todavía no se terminan de recuperar, pero lo peor es que la mayoría de los recursos están en manos de sus aliados, como las instalaciones petroleras, que son manejadas por el grupo Wagner en alianza con milicias proiraníes, usando esos recursos para financiar actividades rusas en África y a Hezbollah en Líbano, dejando algo de recursos para las fuerzas Quds iraníes. También hay que recordar que las milicias Chiitas y las fuerzas Quds no se caracterizan por su tolerancia. El régimen ha hecho desparecer aproximadamente a 80000 personas por cuestiones principalmente religiosas o por opinar en contra del régimen. Se ha dado el caso de líderes cristianos maronitas, que lucharon codo a codo con los alauitas contra el Daesh y los rebeldes en defensa de Al Assad, que terminaron “desapareciendo” por ser cristianos en manos de chiitas. Con esto quiero decir que la actual Siria era una colonia de Irán, al servicio de los intereses militares iraníes contra Israel, convirtiendo a Damasco en un campo de batalla en la guerra no declarada de Irán e Israel, que le significaban bombardeo todas las semanas, hambre, falta de trabajo y los recursos devorados por iraníes y rusos, que poco le importaban las necesidades del pueblo sirio. Está claro que el “León de Siria” a la vista de su pueblo, era un corderito enfermo, que puso a su país de rodilla a sus presuntos aliados. Al Assad en 2024 era muy odiado por el pueblo, siendo esta una de las razones de porque nadie movió un dedo en defensa de su régimen dentro de la propia siria y porque el pueblo festejo su derrota.
Entonces, ¿Qué paso con el régimen?
Golpe de estado
Esta claro que el HTS (Hayat Tahrir al-Sham), organización salafista financiada por las monarquías saudíes, antigua afiliada a Al queda que viene gobernando el noroeste de Siria desde hace un par de años, no tiene la fuerza para poder imponerse y gobernar, pero, ¿Cómo lo logro?
La respuesta de la victoria del HTS la encontramos en el viaje de Antony Blinken, secretario de estado de la administración Biden el día 8 de diciembre de 2024 a Jordania donde se junto con los representantes de todos los grupos rebeldes, salafistas, kurdos e incluso se habla que miembros del partido Baaz y el ejército sirio estaban presentes. Finalmente el secretario de estado viaja el día 11 de diciembre a Turquía con Erdogan, donde se filtra la noticia de la búsqueda de crear una Siria dividida que tenga dos parámetros de base, entregar todo el material pesado del ejercito que incluye más de 3000 vehículos, incluidos tanques, y más de un millón de municiones de artillería en reserva con destino a las fuerzas ucranianas, y la conformación de una nueva Siria dividida en “Taifas” étnicas unidas en una confederación. De esas reuniones nace la idea de un golpe coordinado entre las distintas facciones (incluidas fuerzas del propio régimen) para derrocar al agónico régimen y expulsar de una vez a las organizaciones chiitas y sacarse de encima la pesada bota de sus “aliados”.
El líder de HTM Abu Muhammad al-Jolani de 42 años de edad, ex miembro de AlQaeda y del ISIS, que manejaba a uno de los grupos mejor organizados, que si bien buscan la instauración de la sharia, pero de una manera más moderada, fue el elegido para llevar a cabo esta misión, con el beneplácito de los diferentes actores dentro de la política siria, incluidos el ejército y el partido Baaz que ven en el cambio de régimen una oportunidad de detener la violencia y empezar a prosperar con el apoyo internacional. En este marco, y con apoyo de las distintas facciones, lanza una ofensiva en Idlib el 27 de noviembre con 20000 hombres mediocremente armados y en unos días logra hacerse con todo el poder sin tener que enfrentar la oposición de los 300000 soldados del ejército sirio, tomando ciudades que combatieron durante años en cuestión de horas. El hastío de los sirios por el agonizante régimen de Al Assad y su brutalidad policِíaca, sumado el expolio de los supuestos aliados y la brutalidad de milicias chiitas, proxis del régimen de Teherán habían colmado la paciencia del pueblo sirio que anhelaba un cambio de régimen. La debilitada Rusia por su desastrosa guerra en Ucrania y la debilidad del régimen de los Ayatola merced a la brutal guerra de Israel en la Franja de Gaza y después en el sur del Líbano, sumado a la virtual aniquilación de todo el liderazgo de Hezbolla fue el indicador de que era el momento de cambiar las tornas del poder en Damasco.
La conjunción de estos factores llevaron a rápida toma del poder de los rebeldes del HTS que contaban con el apoyo de todos los grupos, algo imposible de soñar solo hace un par de años, llevando a la caída del régimen de Bashar Al Assad, que ahora junto a su familia han huido a Moscú.
Pero el futuro no está claro, la actual Siria está más preparada para reemprender una guerra civil apocalíptica, que para encontrar la paz. Si bien Jolani se ha declarado presidente y dice que abrirá la economía de manera liberal y cambio su nombre a “presidente Ahmed al-Shara”, sus soldados fusilan a prisioneros capturados del ejército sirio en una violencia revanchista descontrolada, los kurdos, dueños de las zonas petroleras como Deir Ezzor luchan con las milicias pro turcas en una guerra propia que lleva 70 años de odio entre kurdos y turcos, milicias del desierto del antiguo ISIS se hacen fuerte y atacan nuevamente Siria, milicias cristianas maronitas se atrincheran en la costa por su desconfianza al nuevo régimen Suni y las ciudades alauitas discuten si aceptar el nuevo gobierno o seguir luchando para recuperar el control de Siria que estuvo en sus manos históricamente desde el nacimiento de la Siria moderna. Este desorden deja en claro que las decisiones fueron tomadas por actores externos en base de necesidades geopolíticas, más que por los propio sirios, USA, Turquía e Israel, junto a las monarquías saudíes parecen ser los motores de este cambio de régimen, aprovechando la debilidad de rusos e Iraníes eligiendo a Jolani como su adalid y dejándolo a él como responsable de soldar las grietas internas.
Ankara- Washington- Jerusalén
Si llegamos al punto de que el cambio de régimen, fue un golpe de estado generado por el patrocinio de servicios de inteligencia al servicio de potencias extranjeras, ¿qué ganaron éstas con el cambio de status quo?
USA
USA es un viejo enemigo del régimen de Assad, aunque fueron socios durante el gobierno de George Bush, Damasco permitió el uso de sus cárceles para prisioneros iraquíes y después de afganos para la CIA, fuera de las cámaras fotográficas curiosas que rondaban Guantánamo. Pero Obama se olvidó de esto y le lanzó sin ningún tipo de recelo a los salafistas encima a la amiga Siria, financiando y apoyando a sus supuestos enemigos de Al Qaeda, motivo que causó malas reacciones en el pueblo americano, incluso la renuncia de varios militares que se negaban a apoyar a los mismos que en teoría estaban todavía combatiendo en Afganistán. Con la llegada de Donald Trump, el eje de la guerra se giró y junto a los británicos empezaron a centrar su apoyo a las milicias kurdas, dejando de lado, a las pocas confiables milicias suníes, que siguen siendo apoyadas por las monarquías saudíes. El presidente Trump que volvió a la Casa Blanca heredó una situación interesante, ya que al patrocinar a los rebeldes kurdos, que se han mostrado más liberales, democráticos e inclusivos y que demuestran lealtad y disciplina a los dictados de Washington, con el aditivo de las milicias kurdas tomaron la región desértica de siria en manos de Daesh, que es de por sí la región petrolera por excelencia, ahora en manos estadounidenses, dándole a Washington una base de proyección de poder en la región, pensando en Irán, un apoyo más sólido a su aliada Israel y millones de dólares no declarados en concepto de petróleo robado a Siria.
Turquía
Turquía es una nación compleja; el presidente Recep Tayyip Erdogan, que si bien se mostró en un principio de modos más liberales y pro europeos, tras el intento de golpe de 2016 en manos de una facción del ejercito manejada por el clérigo musulmán Fethullah Gulen, causó un cambio radical de su política, apoyándose en sectores mas ultranacionalistas, empezando una política que lleve a la conformación de la “gran Turquía”, una especie de imperio Otomano renovado, que lo ha llevado a inmiscuirse con sus vecinos como en la guerra de Armenia-Azerbaiyán en 2020 y en la guerra civil siria, donde al no tener proxis en la región, actuó directamente, invadiendo el norte de Siria en nombre de crear una zona “buffer” para su seguridad, acusando a los kurdos de apoyar el accionar terrorista del PPK, grupo terrorista kurdo que actúa dentro de Turquía y busca un Kurdistán independiente. Las operaciones “Rama de olivo” y “Manantial de paz” dieron como resultado una zona de 30km de ancho y 400 km de largo de territorio tomado a Siria. La caída de Al Assad le da manos libres para continuar su expansión ya que los kurdos tenían el apoyo del régimen de Damasco, pero con el actual patrocinio de USA, le complica la situación, aunque sus bien organizados proxis como el “ejercito nacional sirio” continúan sus combates contra los kurdos, una guerra que no tiene chance alguna de detenerse…
Israel

La situación israelí es más compleja. Irán desde hace años venía haciendo una proyección de poder impresionante. Sus milicias derrotaron al Daesh en Iraq e impusieron al mando del gobierno de su antiguo enemigo un gobierno de Chiitas pro Teherán y su intervención en la guerra civil siria les permitió vencer a los proxis pro OTAN y llegar a la frontera directa con Israel. Irán podía atacar a Israel desde sus fronteras con toda libertad, mientras que Israel no podía llegar a Irán. Para empeorar, las milicias pro iraníes Chiitas se hicieron con el poder en toda le región, no sólo en Siria, también en Líbano con Hezbolla y en la Franja de Gaza con Hammas, a eso se le suma que lograron colocar un bastión en el sur de Arabia al imponer un régimen Chiita en territorio de Hutties, levando a una violenta guerra en la región donde las monarquías saudíes salieron humilladas y con los pantalones bajos.
Ante esta situación, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu ignorando las políticas de Hilary Clinton en vista del reconocimiento de un estado palestino, acelera la construcción de asentamientos israelíes en la Franja de Gaza basándose en el “derecho de retorno”, osea la política de tomar el margen de la ribera occidental dicho por el premier en un discurso en la universidad de Bar-llan el 14 de junio de 2009, llevando el fin de toda política de negociación de paz. En junio de 2014 el secuestro de tres adolescentes israelíes le dio le excusa perfecta para tomar por la fuerza la ribera occidental de manera permanente, iniciando un estado de guerra. En octubre de 2014 Israel activa sus sistema de defensa antimisiles “Cúpula de hierro”, dejando arrinconadas a las milicias palestinas de Hamas que no tiene forma directa de presionar a los israelíes, siendo esto una de las principales causas del viraje de las milicias en dirección a Irán, que era la única potencia que les daba alguna chance de supervivencia ante el gigante sionista.
El 29 de diciembre de 2022 Netanyahu vuelve al poder como primer ministro, con apoyo de ultranacionalistas. Que derogaron las leyes que desmantelaban asentamientos israelíes en Homesh, Sa-nur y Ganim, construyendo 13000 viviendas para israelíes en territorio ocupado. Estas cosas pusieron a Hamas contra las cuerdas y con obligación de responder al avance descontrolado de los sionistas.
El 7 de octubre de 2023, mientras los israelíes festejaban la fiesta de Simjat Tora tropas de hamas y de la Yihad islámica lanzan un ataque contra Israel con una violenta andanada de cohetes y la invasión con motos, camiones y parapentes llamado “Operación inundación de Al-Aqsa” donde tomaron rehenes en los kibutz de la zona de Sederot donde murieron más de 695 civiles. La respuesta israelí no se hizo esperar con una ofensiva sobre la Franja de Gaza llamada “Operación Espadas de hierro” que llevó a la toma del 96% del territorio palestino, la destrucción de sus ciudades, el desplazamiento forzado de dos millones de personas y la muerte de millares de civiles. En su desesperación Hamas pidió auxilio a sus aliado chiitas (que fueron los responsables materiales, organizativos y de la inteligencia del ataque palestino a Israel), respondiendo con ataques con misiles desde sus bases en el Líbano, en manos de Hezbolla. Pero la cosa solo estaba comenzando…
Israel a sabiendas de la respuesta de Hezbollh a una campaña militar para la toma definitiva de la Franja de Gaza, preparo una serie de operaciones, como el asesinato de su líder Hassan Nasrallah el 27 de septiembre con un ataque aéreo, para después seguir con otros líderes, como el comandante del frente sur de Hezbollah Ali Karki y la muerte de otros comandantes en un masivo ataque aéreo contra el suburbio de Daniyeh, al sur de Beirut. En septiembre en el valle oriental de Bekaa. Finalmente y como corolario de estas operaciones, 37 altos miembros de Hezbollah mueren al explotar Handies de manos y “beepers” que la organización utilizaba para comunicarse, en una de las operaciones más extrañas y exitosas llevadas a cabo por la inteligencia israelí. Todos estos golpes de mano descalabraron a la organización, que se quedo sin capacidad de respuesta.
El primero de octubre de 2024, las FDI (Fuerzas de Defensa israelíes) lanzan una masiva operación al sur del Líbano llamada “Operación Flechas del norte”. Tomando al menos 25 poblaciones libanesas, desplazando 1 millón de personas, atacando blancos militares en Beirut, el valle de Bekaa y en la zona de Dahieh, en los suburbios de la capital libanesa. Estos ataques prácticamente han aniquilado a Hezbollah que se encuentra rodeada y descabezada pero aun resistiendo.
Irán trato de responder con ataques de misiles, pero el repotenciado “Escudo de hierro”, sistema antiaéreo israelí demostró lo inútil de este ataque, derribando cientos de misiles en vuelo dejando al régimen de los ayatolas en ridículo.
Israel de un golpe tomo la Franja de Gaza y elimino a Hamas, después avanzo sobre el Líbano destrozando a Hezbollah y demostró a Irán su incapacidad de responder eficazmente. Ahora era el turno de Siria…
El descalabro ruso en Ucrania
El 24 de febrero de 2022 las fuerzas de defensa de la federación rusa cruzan la frontera de Ucrania, en columnas como si de un desfile militar se tratara en la muy cacareada “Misión especial Z” que buscaba destruir al fascismo enquistado en el gobierno ucraniano. Putin creyó que repartiendo millones a políticos ucranianos, estos les abrirían la puerta sus soldados, que serían recibidos como libertadores, pero el muy idiota cayó en una trampa, que la OTAN y las fuerzas armadas ucranianas venían preparando desde hacía años. En cuestión de horas sus regimientos aerotransportados, sus paracaidistas de elite, sus comandos de infantería de marina, sus regimientos blindados de la guardia, sus “Spetsnaz” y su muy amada “Rosgvardia” (las SS de Putin) fueron barridas del mapa y los sueños de convertir a Moscú en la “Tercera Roma” se desvanecieron de golpe, llevando a la Federación Rusa y a Ucrania a una dolorosa guerra de desgaste en la que Rusia no estaba preparada para afrontar, guerra que lleva más de dos años de un nivel de desgaste fenomenal. Rusia que está bordeando el millón de bajas y con miles de tanques y vehículos destruidos. Está de rodillas, incapaz de llevar operaciones militares complejas, con un ejército de conscriptos, presos, mercenarios y ahora con la ayuda de tropas norcoreanas, está desesperada. La aplicación de los ucranianos del principio de guerra de enjambre con drones, que tuvo su debut en la guerra entre Armenia y Azerbaiyán demostró ser de efectos demoledores. El oso ruso se vio desbordado, con pérdidas más altas en proporción de las que sufrió en la Segunda Guerra Mundial y con una industria incapaz de seguir el ritmo al nivel de bajas monstruosas de material pesado. Ante esta situación límite, Rusia vació los arsenales de la época soviética y al no ser suficiente, reclamó ayuda a sus aliados.
Los drones iraníes

La necesidad militar de Putin lo llevó a negociar con sus aliados, recibiendo millones de municiones de artillería de Norcoreana e Irán, vehículos y principalmente misiles y drones de fabricación iraní; ésto causó que los niveles de existencia y disponibilidad de armas estratégicas mermara en los ejércitos iraníes y sus proxis, ya que la prioridad la tiene el frente de Ucrania, a esto se le suma que los rusos prácticamente vaciaron sus bases militares en Siria, llevando sus preciados aviones a la guerra dejando a sus bases como la de Tartus como cascarones vacíos. En otras palabras, Siria estaba abandonada a suerte, sin tener ayudas de sus aliados, que están enfocados en Ucrania o fueron barridos por las tropas israelíes en el sur del Líbano y en la Franja de Gaza. Al Assad tenia las horas contadas…
Cae Al Assad
Con un régimen podrido y corrupto, con la gente en contra, con aliados que depredaban y maltrataban a la población civil, sin que Rusia pueda actuar y con una Irán noqueada por los golpes israelíes, la toma del poder en Siria fue un paseo, el HTS salió a dar una vueltita en sus camionetas y en cuestión de horas tenían el control de todo el país. Ahora las tropas rusas son expulsadas de Siria, perdiendo su capacidad de proyección de fuerza en oriente próximo, sin capacidad de apoyar sus objetivos en África y sin bases navales en el Mediterráneo, dejando su flota encerrada en el Mar Negro (al acecho de los drones cazadores navales ucranianos). Irán perdió el corredor que unía sus fronteras con Israel, perdiendo su capacidad de atacar por tierra ni con sus proxis ni con sus fuerzas Quds, dejando a los pocos sobrevivientes de Hezbollah en el Líbano acorralados, sin los recursos que robaba de Siria para financiarlos y a sabiendas que los aviones israelíes stealth pueden atacar a voluntad a Teherán, mientras sus misiles tiene poca chance de hacer daño real sobre territorio israelí.
Israel tiene espacio aéreo despejado para atacar Irán, sin las defensas aérea sirias, también se expande, tomando territorios mas allá de los Altos del Golán, cumpliendo otra etapa de sus sueño de crear una “Gran Israel” que ocupe desde el río Nilo hasta el río Éufrates. Gracias a los kurdos, los norteamericanos también tienen bases cercanas a Irán donde pueden apoyar los esfuerzos militares israelíes dejando a Irán contra la pared que va a tener que lidiar con un gobierno sirio de mayoría Suni que responde a las monarquías saudíes, que con sus milicias enfrente directamente la seguridad de sus fronteras.
La alianza de los “BRICS”, que soñaba poder enfrentar la hegemonía de las naciones atlánticas se desmorona, solo queda China indemne pero con problemas económicos y frente a una alianza militar enorme (el AUKUS) que presagian un futuro turbulento. La situación se vuelve cada vez más convulsa y Siria es la clara demostración de que un país, estable, fuerte, con un gobierno más abierto y un pueblo feliz, económicamente estable, si cae en manos de intereses globalistas y criminales como los sionistas, puedes sufrir la más terrible de las violencias, que lo borren prácticamente del mapa. En Siria se abrieron las puertas del infierno, millones sufren, mientras desde las sombras, los responsables ríen y se deleitan del caos desatado…
En Moscú, la familia de Al Assad se muda una “Dacha” en los elitistas suburbios de Moscú, donde algunos dicen que también hay propiedades reservadas a nombre de Maduro y del ayatola Ali Jamenei. Pero eso es otra historia…
NGL